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La noche de Robert Burns o “The Rabbie Burns Night”

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El 25 de enero se celebra el nacimiento de Robert Burns, poeta nacido en Glasgow, también conocido como Rabbie Burns, es una noche llena de tradición, poesía, brindis… También es una noche muy protocolaria (donde todo tiene su momento y sigue ciertos pasos) aunque sigue siendo una noche llena de risas y buenos momentos.

Todo comienza con un informal encuentro, incluso los restaurantes que lo celebran de manera tradicional, citan a los comensales en torno a media hora antes de la cena para que así la gente que hace tiempo que no se ve, hable. Y a los que lleguen tarde…. Pues que lleguen. A ello le sigue el discurso del anfitrión, que da como comenzada la velada, para invitar a los comensales a coger asiento. Una vez sentados se da las gracias por los alimentos, tal como hizo el propio Robert Burns varios siglos atrás en un evento del señor de Selkirk, y que es conocido como Selkirk Grace:
[one_half first] Some hae meat and canna eat,
And some wad eat that want it;
But we hae meat, and we can eat,
And sae let the Lord be thankit.

[/one_half][one_half] Algunos tienen carne y no pueden comer,
y alguno lo haría y la quiere,
pero nosotros tenemos carne y podemos comer,
y por ello damos gracias al señor.
[/one_half]



[hr]

burns-johntaggart-016_optNormalmente el primer plato es una sopa, en la mayoría de ocasiones Cock-a-leekie (puerro y patata), de patata o Scotch Broth (caldo escocés) para inmediatamente después volver a honrar a Robert Burns con el Piping of the Haggis. De la cocina aparecerá un gaitero, seguido por el cocinero que llevará un plato con el haggis (no os imaginéis el haggis como esa cosa pequeña de 454 gr del supermercado). El anfitrión o algún invitado especial recitará entonces el poema de Robert Burns, Address To a Haggis. Que dice así:

Fair fa’ your honest, sonsie face, Great chieftain o’ the puddin-race! Aboon them a’ ye tak your place, Painch, tripe, or thairm: Weel are ye wordy o’ a grace As lang’s my arm.

The groaning trencher there ye fill, Your hurdies like a distant hill, Your pin wad help to mend a mill In time o’ need, While thro’ your pores the dews distil Like amber bead.

His knife see rustic Labour dicht, An’ cut you up wi’ ready slicht, Trenching your gushing entrails bricht, Like ony ditch; And then, O what a glorious sicht, Warm-reekin, rich

Then, horn for horn, they stretch an’ strive: Deil tak the hindmaist! on they drive,

Till a’ their weel-swall’d kytes belyve, Are bent like drums; Then auld Guidman, maist like to rive, “Bethankit” hums.

Is there that o’re his French ragout Or olio that wad staw a sow, Or fricassee wad mak her spew Wi’ perfect scunner, Looks down wi’ sneering, scornfu’ view On sic a dinner?

Poor devil! see him ower his trash, As feckless as a wither’d rash, His spindle shank, a guid whip-lash, His nieve a nit; Thro’ bloody flood or field to dash, O how unfit!

But mark the Rustic, haggis fed, The trembling earth resounds his tread. Clap in his wallie nieve a blade, He’ll mak it whistle; An’ legs an’ arms, an’ heads will sned, Like taps o’ thristle.

Ye Pow’rs wha mak mankind your care, And dish them out their bill o’ fare, Auld Scotland wants nae skinkin ware That jaups in luggies; But, if ye wish her gratefu’ prayer, Gie her a haggis!

Cuando el anfitrión o el invitado especial recite “His knife see rustic Labour dicht“ el cocinero limpiará el cuchillo y cuando comience la siguiente frase abrirá en canal el haggis. Tras el poema todos los asistentes brindarán por el haggis con “water of life” (agua de vida), mejor conocido como whisky, para empezar a degustar el no tan delicado manjar con “neeps and tatties”, con puré de patata y puré de colinabo, para acabar la cena con Cranachan (un postre a base de whisky, nata, miel, avena y frambuesa) normalmente acompañado de Shortbread (unas galletas hechas a base de azúcar, harina y mantequilla) u otro postre tradicional escocés como puede ser Whisky Triffle.

Durante la velada se hace mención a la vida de Robert Burns, ¿Qué clase de cena en su memoria sería si no se le recordara?. El anfitrión debe agradecer el discurso y si desea puntualizar algunos detalles. Es aquí cuando comienza un poco el aspecto más escocés; los dobles sentidos, los sarcasmos, los comentarios metiendo la puntilla, ya que después se hace un brindis por las mujeres que, tradicionalmente, preparaban la cena. Y más brindis, y más whisky… y como en toda celebración, ¿quién no tiene un tío/abuelo/padre (y sus versiones femeninas) que acaban cantando?, pues aquí lo mismo.

Cuando queda un poco de sangre en el alcohol, la gente entona cánticos escritos por Robert Burns para acabar con la que probablemente sea una de la canciones más versionadas del mundo: Auld Lang Syne.

Y qué mejor que cerrar esta entrada con las notas de esta canción sonando:

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© Fotos de John Taggart

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Sobre el autor

Sergio G Santillana

Un calamar dentro de una pecera

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